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LA BATALLA POR EL EDÉN: TRIGÉSIMO PRIMER LLAMADO

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APROXIMACIÓN A LA PRESENCIA AUSENTE DE LAS COSAS  EN LA MIRADA
La noche sufre. La luz canta en la espuma de la alegría. Un deseo juega en la plaza. De la luna caen corazones. La sangre aletea a la altura del amor. El Creador es lo único que existe con recuerdos de nuestro vacío. Una imagen vende demasiadas cosas lejanas. En las páginas en blanco aman los pájaros que no viven. La naturaleza lanza sus pequeñas piedras a la sombra. Las gotas siguen.


LA BATALLA POR EL EDÉN: TRIGÉSIMO LLAMADO

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CUANDO EL CREADOR ESCUCHA LA LUZ EN EL VIENTO

Un cortejo de silencios
vuelan sobre los ríos de la Torá.
El canto mueve sus palabras.
Se hunde
en una muñeca de nieve.
La luz pulsa los cabellos del amor.
Florecen sueños rojos.
Brotan 
desde las ramas de un árbol.
La muerte oculta su nombre dentro del agua.
Una marioneta rosa
abre su ternura.
La inocencia cierra los párpados.
No hay "bien" que no sea el "mal" que evites oír.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO NOVENO LLAMADO

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De la noche al amor el alma se abre como un órgano interior. Es la vibración que deja en silencio la madrugada. Olfatea en la quietud del Ser. Atraviesa un misterioso gemido de cenizas. La luz es un manantial que se hunde en su propia imagen. Animales de plata sitúan su corazón sobre un canto olvidado. En ese instante 
las caricias se suicidan.  Son como un cuerpo sin nadie. Mudas para siempre. Los reinos del universo hacen aberturas en su propio deseo. Un inválido dice: 
"el sexo es el miedo de una muerte que no sabe". Los cinco sentidos hunden sus caprichos.
Cantan, adheridos al viento. Las lágrimas son casas.
Y sonríen.
...también lloran desde sus orillas.


LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO OCTAVO LLAMADO

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AGUA DE LUZ PARA EL PALACIO LILA DEL OTORGAMIENTO

Unos pasos laten de amor.
La llama interna se pone dulce en mi voz.
Allá,
lejos,
en la lluvia,
el perfume de la pantalla crea un nuevo silencio.
Un lugar
habla y se oye en un hilo de unión.
Canta
con el rostro asomado a su cuenco vacío.
Seguramente
vendrá ausente la presencia de la vida.
El olvido es un jardín para la mente.
Tanto estoy al otro lado
que me confundo dentro mí.
Es preciso sacar la ausencia
del sonido de las lágrimas.
El otoño se vacía.
Es un animal pequeño.
La noche ama a su prójimo como a sí misma.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO SÉPTIMO LLAMADO

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CORAZÓN DE PIEDRA Al corazón de piedra se le vuela el tejado.
Usa palabras.
Hablan.
Parecen llamas que quieren abrir una puerta.
Amanece con la ventana cerrada.
Es un antiguo lugar sin latidos.
Se balancea en un árbol marcado con pájaros negros.
Los colores contemplan cómo sus aguas
se van en el sonido de la noche.
El alma se aproxima y cae desde sí misma.
La muerte tiene su color extraviado.
Los ecos cantan.
La distancia se apoya en un muro abandonado.



LA BATALLA DEL EDÉN: VIGÉSIMO SEXTO LLAMADO

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ALICIA EN EL PAÍS DE LA CABALÁ Esperando que el Mundo sea desenterrado
el Arvut cubre al silencio.
Su mirada
es un gesto.
La sangre del amor se hace música y se abre de frio.
Hay una Torre donde el Deseo recuerda todas las vidas que son el “YO”.
Una voz emigra desde el espejo de la Luz.
La Ausencia bebe apuñalada en la medida de su sollozo.
Probablemente parirá nombres y figuras.
El otoño canta como si no pasara nada.
"Aún no es ahora”, dice el Ego.
Entonces la Carencia entrega su cuerpo a la sombra de un instante.
Un Punto pequeño se desnuda.
Dibuja un Corazón.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO QUINTO LLAMADO

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LA SONRISA DEL ADAM DECAPITADO EN EL JARDÍN DE LOS MUÑECOS Las olas
se arrojan sobre la realidad del silencio
clavan sus cabezas
contra esa danza muda
se desnudan
entre grietas
resbalan con su saliva más allá de la muerte
ya comprenderemos
que no sirve de nada comprender
y por qué la lluvia puede
o no
poner al alma dura
o a los átomos
como un lugar de masacres
no necesitaremos
que el mundo importe más que un jardín
o vértigo en los cementerios
un niño
ha dejado una carta a mi lado
al borde de mi ventana
se abren sus ramos de luz
aletean
llevan voces en cada letra
algo ve salir al brillo que se pone a andar por mis ojos
mi voz es un cadáver
busca llanto en el fuego
solo quedan migraciones e invisibilidades
las almas lloran desde el cuello del Edén
allí las cosas son cosas
y los rostros no respiran
ni recuerdan qué es lo posible en un amor sin memoria
deben amar
o simplemente acompañarse sobre lo otro que no es otro
apretar a ese uno
como si fuese una vida sin lectura
no hay vientos para la seducción
vuelvo entonces mi ros…