LA BATALLA POR EL EDÉN: DUODÉCIMO LLAMADO

No quiero vivir nada más que hasta el fondo la noche se hunde y no se ha sentido todo hay un salto en mi alma desde su primera caída cuando ningún hombre era visible se tomó mi vida de manera tan extraña mi ego es su viento que hoy toca todas sus sombras y me tumbo en su hierba y ella pone colores en silencio sobre mi memoria está muerta la estación de mi cuerpo mis lobos me dejaron gris y enfermo digo cerca digo lejos y ya nada vendrá no entiendo mi volver a entender solo siento lo que más temía mis reflejos son emblemas que se abrigan como pequeños pájaros y no entienden nada.