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LA BATALLA DEL EDÉN: VIGÉSIMO SEXTO LLAMADO

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ALICIA EN EL PAÍS DE LA CABALÁ Esperando que el Mundo sea desenterrado el Arvut cubre al silencio. Su mirada es un gesto. La sangre del amor se hace música y se abre de frio. Hay una Torre donde el Deseo recuerda todas las vidas que son el “YO”. Una voz emigra desde el espejo de la Luz. La Ausencia bebe apuñalada en la medida de su sollozo. Probablemente parirá nombres y figuras. El otoño canta como si no pasara nada. "Aún no es ahora”, dice el Ego. Entonces la Carencia entrega su cuerpo a la sombra de un instante. Un Punto pequeño se desnuda. Dibuja un Corazón.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO QUINTO LLAMADO

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LA SONRISA DEL ADAM DECAPITADO EN EL JARDÍN DE LOS MUÑECOS Las olas se arrojan sobre la realidad del silencio clavan sus cabezas contra esa danza muda se desnudan entre grietas resbalan con su saliva más allá de la muerte ya comprenderemos que no sirve de nada comprender y por qué la lluvia puede o no poner al alma dura o a los átomos como un lugar de masacres no necesitaremos que el mundo importe más que un jardín o vértigo en los cementerios un niño ha dejado una carta a mi lado al borde de mi ventana se abren sus ramos de luz aletean llevan voces en cada letra algo ve salir al brillo que se pone a andar por mis ojos mi voz es un cadáver busca llanto en el fuego solo quedan migraciones e invisibilidades las almas lloran desde el cuello del Edén allí las cosas son cosas y los rostros no respiran ni recuerdan qué es lo posible en un amor sin memoria deben amar o simplemente acompañarse sobre lo otro que no es otro apretar a ese uno como si fuese una vida sin lectura no hay ...

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO CUARTO LLAMADO

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Nombrarte donde tu nombre es exilio una grieta un dibujo que salta por la ventana eres luz pequeña  cuando la borrasca te acompaña ¿Ahora es que tiemblas con tus uñas en el alma? la lluvia llueve,  pequeñita sueña en tu silencio tu te cruzas como una loba te haces inocente bajo el agua envuelta en la pólvora delicada unida suave como para juntar el cielo yerba que creces en tu pequeña jaula hoy danzas con las cenizas de l alba. POEMA A MI HIJA.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO TERCER LLAMADO

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El cielo reunido pone mi rostro entre sus espejos cree en la ternura tiene máquinas que mi alma debe encontrar más allá de las nubes y de las burras sin leche el color de la primavera vive sin pensar la sangre que cae al suelo ya está al revés el amor se cuenta entre sus huesos abre una puerta temblando aparezco yo pregunto cosas la memoria es una roca en mi mano tiene un olor a farmacia limpia grita más allá del horizonte.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO SEGUNDO LLAMADO

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La frontera azul late en un lecho de sollozos una voz tatuada de ausencias nace a pocos pasos del amor lo oculto da un sobresalto la noche llora sobre el rumor  de unos ojos que brillan algo en el viento  lava los techos desde donde cuelgan los sabores amargos está el dolor  que cae entre dos frutas una pequeña lluvia se desploma se mira inocente   pone su rostro en la hierba  y canta y nacen pequeñas jaulas en cada soplo de sus sílabas mi suavidad monta todo el cariño en tus labios después nace un ángel de afecto  está conectado a tu boca.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO PRIMER LLAMADO

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Ha llovido mucho sobre tu ausencia sobre esos pechos que separaban cada orgasmo que nacía y los pezones  esos que fueron entonces mis piedras preciosas ahí sentados  sobre tu objeto de amar latían  como la seda que respira  para que el mundo me llevase rozado por el silencio de tus piernas quietas  sobre las mías  en un sentir que no abría la boca en una piel que entraba al mar  entre dos sudores en esos labios donde pasaba a respirar ...ha llovido mucho sobre tu ausencia la luz del viento queda la unión  ya se desliza muere de ausencia.

LA BATALLA POR EL EDÉN: VIGÉSIMO LLAMADO

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Hay en los ojos de su amor vientos que se contornean son miradas brutales que marcan sus huellas es el oro  que arde en sus ojos en ellos hay piel recorrida y me traspasan cada vez que yo la miro son soles helados brillan a lo lejos con sus pupilas y sus callejones precisos son luces terrestres que cayeron con ella desde el cielo el sol  ahora  maúlla y su brisa suena en mis sentidos su alma corre por no sé donde todas las hojas se mueven es su vida que me saluda que late en mi interior trizado por el alcohol vaya vida autónoma pero tan innata entonces  me coagulo y me coloreo para ella.